
Infiltraciones y bloqueos anestésicos

Las infiltraciones y bloqueos anestésicos constituyen herramientas fundamentales en el manejo intervencional del dolor agudo y crónico. Consisten en la administración dirigida de anestésicos locales, frecuentemente asociados a corticoides u otros coadyuvantes, en estructuras anatómicas específicas como articulaciones, nervios periféricos, raíces nerviosas o planos fasciales. Su objetivo es interrumpir la transmisión nociceptiva, disminuir la inflamación local y permitir una mejor recuperación funcional del paciente, con un enfoque mínimamente invasivo.
En centro Dolor ANESTIA, estos procedimientos se realizan bajo condiciones de asepsia y guiados por ecografía para aumentar la precisión y seguridad. Dependiendo de la indicación clínica, pueden utilizarse en patologías como lumbociática, cervicalgia, síndrome facetario, neuropatías periféricas, dolor miofascial o dolor postquirúrgico persistente. La selección del tipo de bloqueo y del fármaco se individualiza según el diagnóstico, la intensidad del dolor y las comorbilidades del paciente.
En manos de un especialista capacitado, las infiltraciones y bloqueos anestésicos presentan un perfil de seguridad favorable y pueden integrarse dentro de un plan terapéutico multimodal. No solo ofrecen alivio sintomático, sino que también facilitan la rehabilitación, reducen el consumo de analgésicos sistémicos y, en algunos casos, tienen valor diagnóstico al identificar la fuente específica del dolor. Su indicación debe ser evaluada en el contexto clínico global, priorizando siempre el beneficio del paciente y la evidencia disponible.