

¿Cuándo considerar una evaluación para administrar PRP?
El PRP o plasma rico en plaquetas es una terapia regenerativa que utiliza una muestra de sangre del propio paciente. Esta se procesa en una centrífuga para concentrar plaquetas y factores biológicos que pueden ayudar a modular la inflamación, estimular reparación tisular y mejorar el ambiente biológico del tendón.
En tendinopatías crónicas, el problema no suele ser una “inflamación simple”, sino una degeneración del tejido tendinoso, con desorganización del colágeno, cambios celulares y mala capacidad de reparación. Por eso, el objetivo del PRP no es solo calmar el dolor, sino favorecer un proceso de recuperación más profundo y progresivo.
Las indicaciones más frecuentes incluyen:
Epicondilitis lateral o “codo de tenista”
Una de las indicaciones con mejor respaldo clínico. En comparación con corticoides, estos pueden aliviar más rápido al inicio, pero el PRP tiende a mostrar mejores resultados a mediano y largo plazo.
Tendinopatía rotuliana
Frecuente en deportistas o personas con sobrecarga repetitiva de rodilla. Puede considerarse cuando falla el tratamiento kinésico bien realizado.
Tendinopatía aquílea
Puede ser útil en casos seleccionados, especialmente cuando se combina con rehabilitación progresiva de carga.
Fascitis plantar / entesopatías
Aunque no es un tendón puro, se comporta como una patología degenerativa de inserción y puede responder a terapias biológicas en casos crónicos.
El PRP no actúa como un analgésico inmediato. Puede existir aumento transitorio del dolor los primeros días, porque se busca estimular una respuesta reparativa local. La mejoría suele evaluarse en semanas, habitualmente entre la 4ª y 12ª semana, dependiendo del tendón, edad, carga mecánica, severidad de la lesión y adherencia a la rehabilitación.
Escalas Clínicas
Tendinopatías